Gobierno y CEPES exigen a la UE no recortar la financiación para la Economía Social

Gobierno y CEPES exigen a la UE no recortar la financiación para la Economía Social

La Economía Social ha vuelto a situarse en el centro del debate europeo con un mensaje claro: no se puede permitir un recorte de la financiación comunitaria que apoye a este modelo productivo. Así lo han expresado, de forma conjunta, representantes del Gobierno de España y de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), durante un diálogo organizado por Servimedia dentro de la serie #HistoriasdeCohesión.

El mensaje coincide con la fase de negociación del próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea (2028-2034), que determinará los niveles de recursos destinados a políticas estructurales y de cohesión, entre ellas las vinculadas al Fondo Social Europeo (FSE) y los programas que han demostrado un impacto robusto en la creación de empresas, empleo de calidad e inclusión social.

Por qué es clave mantener la financiación

Según representantes del sector y responsables institucionales, la Economía Social se ha convertido en un actor estratégico para la cohesión social y territorial en España y Europa. Las entidades de la Economía Social —cooperativas, sociedades laborales, empresas de inserción, mutualidades y otras formas jurídicas— no solo generan empleo estable y de calidad, sino que, además, fomentan la inclusión laboral, promueven la sostenibilidad ambiental y contribuyen al equilibrio demográfico en zonas rurales y periurbanas.

Durante el diálogo, se subrayó que recortar los fondos que apoyan proyectos de Economía Social supondría poner en riesgo no solo iniciativas empresariales, sino programas que han demostrado ser eficaces para integrar personas con dificultades de acceso al empleo, optimizar la cohesión territorial y generar impacto social medible.

Resultados que avalan la inversión comunitaria

Esta petición se apoya en resultados tangibles. Por ejemplo, el apoyo del FSE a través de programas como POISES, gestionado por CEPES, ha permitido acompañar la creación de miles de empresas de Economía Social desde 2014, con tasas de actividad y supervivencia notablemente elevadas. Este tipo de políticas activas no solo han creado empleo, sino que también han fortalecido la resiliencia de las comunidades y han dinamizado sectores productivos vinculados a la innovación social, la economía circular y los servicios a la comunidad.

Además, expertos presentes en el diálogo destacaron que por cada euro invertido desde el FSE se generan retornos sociales y económicos significativos, reforzando el argumento de que la Economía Social es una palanca eficaz para responder a desafíos contemporáneos como la transición energética, la cohesión interterritorial y la igualdad de oportunidades.

Un modelo alineado con las prioridades de futuro

Desde la Cátedra de Cooperativismo y Economía Social de la Universidad de Valladolid se observa con especial interés este posicionamiento conjunto de gobierno y agentes del sector. La Economía Social no solo genera valor económico, sino que encarna principios de gobernanza democrática, justicia social y responsabilidad colectiva, que están alineados con los objetivos de desarrollo sostenible y las prioridades de la Política de Cohesión de la UE.

Precisamente por ello, mantener e incrementar la financiación europea para la Economía Social no es solo una cuestión de recursos, sino de estrategia para afrontar retos estructurales en los próximos años, incluidos el envejecimiento demográfico, la digitalización, la transición ecológica y la democratización de la actividad económica.

Mirada académica y proyección futura

Para la Cátedra, iniciativas como esta ponen de manifiesto la importancia de continuar desarrollando investigación aplicada, formación especializada y transferencia de conocimiento que permita evidenciar y cuantificar el impacto de la Economía Social en términos sociales, económicos y territoriales. Asimismo, refuerzan la necesidad de que las universidades colaboren activamente en la generación de evidencia y en el diseño de políticas públicas eficaces para impulsar el sector.

En un contexto europeo marcado por la necesidad de reforzar los mecanismos de cohesión y competitividad, la Economía Social se presenta como un modelo viable, sostenible y transformador que merece no solo mantener su financiación, sino ampliarla para seguir generando impacto positivo en la sociedad europea.

Enlace a la noticia.