La Economía Social ya ha demostrado que funciona: un modelo preparado para los desafíos del siglo XXI

Acumulación de euros

La Economía Social no necesita justificar su utilidad: los datos, la experiencia y su capacidad de respuesta ante las crisis avalan un modelo empresarial que ha demostrado ser eficaz para generar empleo estable, impulsar el desarrollo territorial y contribuir a una economía más sostenible e inclusiva. Esta es la principal reflexión que plantea el artículo de opinión “La economía social no tiene que demostrar que funciona”, publicado en elEconomista, en el que se reivindica el papel estratégico que desempeña este sector tanto en España como en Europa.

El texto sostiene que el debate ya no debería centrarse en si la Economía Social funciona, sino en cómo reforzar su papel en las políticas públicas y en los principales procesos de transformación económica y social.

Un modelo consolidado y con resultados contrastados

La Economía Social ha demostrado durante décadas su capacidad para combinar actividad económica y compromiso social. Cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, empresas de inserción, centros especiales de empleo y otras entidades del sector han mostrado una notable resiliencia frente a crisis económicas y sociales, manteniendo el empleo y fortaleciendo la cohesión territorial.

Este comportamiento diferencial ha sido reconocido por organismos nacionales e internacionales, así como por diversas investigaciones que evidencian su contribución al empleo de calidad, la igualdad de oportunidades, la innovación social y el desarrollo sostenible.

Más allá de los indicadores económicos

El artículo recuerda que el éxito de la Economía Social no puede medirse únicamente mediante indicadores financieros tradicionales. Su impacto alcanza dimensiones como:

  • La creación de empleo estable y de calidad.
  • La inclusión laboral de personas con mayores dificultades de acceso al mercado de trabajo.
  • La reducción de desigualdades.
  • La fijación de población en el medio rural.
  • La promoción de modelos empresariales participativos y democráticos.
  • La generación de valor social y ambiental.

Estas características convierten a la Economía Social en un actor clave para afrontar desafíos como la transición ecológica, la digitalización, el envejecimiento demográfico o la lucha contra la despoblación.

Un momento de reconocimiento institucional

En los últimos años, la Economía Social ha experimentado un importante avance en su reconocimiento institucional. El Plan de Acción Europeo para la Economía Social, la Estrategia Española de Economía Social 2023-2027, el impulso de Naciones Unidas o el reciente Compromiso Iberoamericano por la Economía Social y Solidaria 2026-2030 reflejan la creciente importancia que este modelo ha adquirido en las agendas públicas.

Este contexto supone una oportunidad para consolidar políticas que favorezcan su desarrollo, mejoren su financiación y aumenten su visibilidad entre la ciudadanía.

El papel de la universidad

El fortalecimiento de la Economía Social también requiere seguir generando conocimiento. La investigación universitaria, la formación especializada y la transferencia de resultados científicos contribuyen a comprender mejor el impacto de estas entidades y a diseñar políticas públicas más eficaces.

En este sentido, las cátedras universitarias desempeñan un papel esencial como espacios de encuentro entre el ámbito académico, las administraciones y las organizaciones de Economía Social.

La Cátedra de Cooperativismo y Economía Social de la Universidad de Valladolid participa activamente en este proceso mediante proyectos de investigación, actividades de divulgación y acciones formativas que contribuyen a visibilizar el papel estratégico del cooperativismo y del conjunto de entidades de Economía Social.

Del reconocimiento a la acción

La reflexión planteada en elEconomista invita a dar un paso más. Si la Economía Social ha demostrado sobradamente su capacidad para generar riqueza, empleo y cohesión social, el reto ahora consiste en consolidar ese reconocimiento mediante políticas públicas estables, una mayor presencia en los programas educativos, más investigación y un apoyo decidido a la innovación y al emprendimiento colectivo.

Lejos de ser un modelo alternativo o residual, la Economía Social se presenta hoy como una pieza fundamental para construir una economía más resiliente, inclusiva y orientada al bienestar de las personas.

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